LGBTI

Junio el mes del Orgullo y los Time Lines de mis redes sociales de repente se inundan con listas que las plataformas de streaming, las editoriales o simples creadores de contenido hacen de sus obras y personajes LGBTI más representativos y queridos. Con el eterno retorno de su inevitable corolario: los debates apasionados sobre la sexualidad y otros subtextos más o menos implícitos de tal o cual personaje (SPOILER: los personajes no existen más allá del papel y los agujeros en su biografía los completa el lector con la información que le han dado pasado por el prisma de su experiencia vital, o sea, como le sale del coño).  En el caso de las ficciones asiáticas el debate es doblemente apasionado, alimentado por los efectos de distorsión que provoca la distancia cultural. Si es fácil intuir (y de pequeños ya intuíamos) que la mitad de la galería de un Sailor Moon o de un Caballeros del Zodiaco no encaja precisamente con el modelo más normativo de género y sexualidad, enseguida nos encontramos ante un callejón sin salida al tratar de ponerles una de las etiquetas con las que clasificamos habitualmente estas realidades. Porque vamos a ver, ¿realmente son hermanos incestuosos los caballeros de Andrómeda y Fénix? ¿Realmente es una voyeur sáfica medio kinky la mejor amiga prepúber de Sakura? ¿Realmente Oscar de Jarjayes, capitán de la guardia personal de María Antonieta, es un hombre trans a quien le va la carne y el pescado?

Card Captor Sakura, CLAMP,
o «yo me refiero a otra clase de querer»

Muchísimo antes de que la magia del papel impreso o del tubo catódico nos regalara a Shun e Ikky o a Tomoyo y a Oscar de Jarjayes, las tradiciones orales y pictóricas del continente asiático ya contaban con una extensa colección de personajes y mitos muy poco cis-heteros. Nada extraño en ello. Las cosmogonías orientales se fundan todas en ideas compartidas como que las cosas y significados no son estables y sólidos, sino que flotan y fluyen; que las cosas y significados no son, sino que aparentan ser; que las cosas y significados no son unos e inequívocos sino duales y permeables. Ideas perfectamente compatibles con una fluidez en las identidades. Y de entre todas las colecciones de relatos mitológicos, sin duda la Hinduista es la que tiene un sabor queer más inmediatamente reconocible, con sus dioses de azulada tez que podrían perfectamente competir en barroquismo con la fantasía drag más extrema del carnaval de Canarias.  El panteón celestial, con la triada Brahma, Shiva y Visnú a la cabeza, puede ser representado bajo su forma masculina (las más veces), femenina, o andrógina, siendo la más conocida Ardhanarishvara, mitad Shiva mitad Parvati, síntesis de las energías del universo y matriz primigenia. En un registro menos metafísico, los puranas, antología ancestral de relatos épicos, también ofrecen un buen número de “amistades” heroicas a la Aquiles y Patroclo. Quizá la más bonita y gender fluid es la de Krishna e Iravan. La guerra fratricida que opone a los Pandava y a los Kaurava en el Mahabharata parece interminable. Iravan, para ayudar a su clan, acepta darse en sacrificio. Ninguna mujer, sin embargo, accede a casarse con él para compartir su última noche en el lecho nupcial, tal y como deseaba. Krishna, octavo avatar de Visnú, decide entonces recompensarlo transformándose en mujer y desposándolo. Así que hoy en día, Iravan es el patrón de la comunidad trans india.

Iravan y Khrisna/Mojini en su noche de bodas

La épica tradicional China no se queda atrás en historias que implican cambios de sexo o sexo entre iguales. A ello hay que añadirle esa manía tan china de asimilar sistemáticamente las lides del amor a las lides de la guerra, de hablar de la cópula con metáforas bélicas y hablar de la guerra con metáforas sexuales. Resultado: nunca sabemos si esos dos guerreros unidos por la rivalidad y el compañerismo están peleando o están follando (algo así como el modelo para todos los fan fictions de Naruto y Sasuke). El wuxia, subgénero actual del cine chino de artes marciales, lleva esta premisa al extremo. En las recónditas y sagradas alcobas de los palacios imperiales, jóvenes andróginos de largas y sedosas cabelleras buscan la iluminación espiritual mientras luchan en combates en los que las sedas arrojadizas de las mangas de los vestidos son armas tan mortales como la más afilada de las espadas. De inspiración explícitamente taoísta, el vencedor será quien mejor combine el yin femenino que son la flexibilidad y delicadeza con el yang masculino que son la fuerza y solidez. En ambas lides.

The ying yang master

o «Qingmin brilla como estrella,
el arco de Boya se estira con júbilo»

Volviendo a las listas de personajes LGBTI en los mangas, tal vez el debate se haya justamente distorsionado porque no acabamos de entender lo que significa esta fluidez sexual y de género en las ficciones orientales. Aplicando conceptos de visibilidad y de referencialidad con los que solemos hablar de nuestras historias, de estética mucho más realista y con códigos de verosimilitud fundados en lo plausible, identificamos a Shun como gay, a Tomoyo como lesbiana, a Oscar como Trans. Y luego nos enfadamos si Oscar “se traiciona a sí mismo” en su noche de amor con André, y acabamos denunciando la “incoherencia psicológica” de esos personajes e incluso el conservadurismo ideológico japonés que acaba borrando lo que había sido más que sugerido. Leemos sus historias a la luz de nuestros valores estéticos e ideológicos. En realidad, creo que muy poco del manga mainstream es genuinamente LGBTI pero que lo LGBTI baña difusamente todo el manga mainstream. No porque sus personajes lo sean, sino porque su pilar estético es la fascinación por la fluidez, la dualidad, la yuxtaposición de los polos opuestos o los juegos de espejos y de simetrías.

La rosa de Versalles, Riyoko Ikeda

4 comentarios sobre “LGBTI

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  1. ¡Me ha encantado la entrada! Me ha parecido superinteresante la parte en la que hablas de mitología; no conozco nada de la cosmogonía india y me ha resultado muy curiosa. Y estoy completamente de acuerdo contigo respecto al papel activo del lector a la hora de “completar biografías” de los personajes. No entiendo las batallas entre fandoms, de verdad… que cada uno piense lo que quiera!! 😀

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    1. ¡Muchas gracias! Y muy contento de que te haya gustado. Sobre las biografías de personajes… Entiendo y soy el primero en encariñarme con los personajes pero esta manera en que todo el mundo (incluido la prensa) los trata como si fueran personas de verdad tratando de demostrar hechos reales me sorprende siempre 😅 sobre mitología india, es muy guay por lo lejana y extraña que es respecto a lo estamos acostumbrados (o sea, la griega). Pero al mismo tiempo, te das cuenta de lo mucho que va cogiendo la cultura manga, para quien supongo que es exótico pero familiar.

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  2. Es un lujazo leerte, la verdad, y este artículo me parece especialmente interesante. Todavía me sorprende la densidad de tus conocimientos sobre culturas asiáticas…

    Volviendo sobre la entrada, a mí que estoy leyendo por primera vez ‘La Rosa de Versalles’ (qué gozada) me está encantando precisamente el personaje de Oscar y la cantidad de aristas que tiene, la veo como a un hombre en el 95% de las ocasiones y se me olvida constantemente que es mujer, y sin embargo luego la autora sabe meterle dosis de todos los palos como comentas y ya te haces un lío total.

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