Cristianismos (キリスト教 / kuristokyou)

Sigo temblando cada vez que recuerdo la mirada de odio de un amigo en el cine, cuando le confesé, a mitad de la peli y con él mirando el móvil cada cinco minutos, que aún quedaba una hora y media más de panorámicas lentas, debates teológicos sobre le naturaleza de la religión entre samuráis y jesuitas portugueses y crisis de fe sobredramatizadas y sobreactuadas. Estábamos viendo Silencio, esa de Scorsesse que no sé si es buena o mala, pero que tuvo el mérito de popularizar un periodo importante de la historia japonesa relativamente desconocido en occidente: el éxito de la misión evangelizadora jesuita a finales del XVI, la tensión a la que sometió un país ya tensionado por décadas de conflicto interno y la posterior expulsión de los misioneros extranjeros, cierre de las fronteras y persecución con martirio y gore incluidos de los cristianos japoneses. La historia del cristianismo en el archipiélago aún producirá algún coup de théâtre más en los siglos siguientes hasta llegar a la situación actual: los cristianos representan algo menos del 1% de la población del país (frente al 29% en la vecina Corea) y, sin embargo, sus películas y animes están llenos de curas e iglesias, cruces y crucificados, ángeles y demonios, pecadores y redentores. La explicación fácil es postular una dominación cultural occidental generadora de efectos de moda y de arquetipos importados. ¿Pero a quién le interesan las explicaciones fáciles? Lo interesante es fijarse en qué aspectos reciclan los japoneses del imaginario cristiano y por qué.

Sailor Moon, Naoko Takeuchi
X, CLAMP

Empezaremos por la imagen de marca más universalmente reconocible del cristianismo, a saber, el salvador en la cruz, muriendo para redimir nuestros pecados. La Pasión de Cristo, juzgado, humillado, escupido, atado, flagelado, exhibido, desnudado, insultado, crucificado y ejecutado. El cordero de Dios, su inocencia mancillada por la mugre humana. ¿A alguien le sorprende que esta historia guste en Japón? Parece sacada (cuidado *BLASFEMIA*) de algún Ero Guro macabro de Suehiro Maruo o de alguna cinta SM en la que virginales colegialas de uniforme son sometidas a toda clase de vejaciones… Y es que la relación de la cultura japonesa con los juegos sadomasoquistas, voyeur/exhibo o que impliquen humillación y vergüenza (percibida comúnmente como la más potente y erótica de las emociones) ha sido ampliamente comentada y debatida: en una sociedad de protocolos rígidos, con un esfuerzo constante por construir una sólida fachada social, estos juegos acorralan al individuo en su última trinchera, consiguen que las máscaras caigan y provocan un estallido de lágrimas de ira y de vergüenza que revelan la naturaleza y la belleza profunda (=no social) de las cosas. Si a ello le añadimos una sensibilidad budista hacia la belleza efímera (el joven o la joven inocente destinada a ser segada en la flor de la vida cual pétalo de cerezo que arranca el viento etc.), es fácil entender cómo la historia de la Pasión crística condensa muchos de los ideales estéticos nipones. No es de extrañar pues que tantos de los héroes más famosos del manga hayan padecido su propio calvario antes de acabar crucificados. Empezando por Kakashi en Naruto o todas las compañeras de Usagi en Sailor Moon (episodio, por cierto, censurado en USA). Yo, en particular, jamás me recuperé de la espectacular muerte de Kotori, la heroína principal del X de las CLAMP, crucificada y atada por miles de cuerdas rollo shibari, antes de caer descuartizada.

Love exposure, Sion Sono

También me suele sorprender la cantidad de personajes explícitamente cristianos que habitan el Japón contemporáneo representado en sus ficciones. El primero que me impactó es el cura homosexual (Oh yeah!) en el truculento MW del Dios del Manga Osamu Tezuka. Pero podría añadir a Kyoko en Madoka Mágica, hija de un pastor fracasado, personaje malhablado y de malos modales, marcadamente de clase baja en comparación con el mundo aburguesado en el que se mueven habitualmente las chicas mágicas. O a la muy católica y devota Karen Kasumi de X, dragón del cielo durante el día y escort en un burdel durante la noche, huérfana también de una odiosa madre soltera fundamentalista. O al protagonista de la delirante Love Exposure de Sion Sono, hijo de un cura alcohólico al que abandonó su mujer y marginal en búsqueda de la María que lave sus pecados.  Supongo que habrá contra ejemplos, pero así, a primera vista, la religión cristiana asociada a un personaje me parece un marcador de su background familiar desestructurado y de su marginalidad social. No sé hasta que punto es una realidad sociológica tangible hoy en día o solo un arquetipo estereotipado del que tirar en las historias. Pero sí que fue una realidad histórica: tras la expulsión de los Jesuitas al principio del periodo Edo, los antiguos señores y élites cristianas renegaron muy rápido de esa religión marcada por la infamia, mientras que miembros de las clases más desfavorecidas conservaban un cristianismo de las cavernas durante dos siglos, esa religión extranjera que les prometía que Dios los amaba a pesar de ser unos parias.

Aunque si un anime puede ser vinculado desde su título mismo al imaginario cristiano, ese es Neon Genesis Evangelion. Toda la historia navega en un mar de referencias esotéricas cristianas (los Eva, la lanza de Longinos, los ángeles, los reyes magos, etc.), siendo el esoterismo cabalístico más bizarro un motivo recurrente en muchos manga. Tampoco hay que tomárselo demasiado en serio ni buscar demasiados significados ocultos que nos den por fin la llave de esa obra mil veces interpretada, sin resultar ninguna interpretación totalmente satisfactoria. Kazuya Tsuramika, jefe animador de Evangelion, ya explicó que saturaban la serie de referencias crípticas para “hacerla más interesante y exótica”.  Pero si excavamos algo más hondo que este gusto japonés algo superficial por las simbologías, numerologías y cosmogonías foráneas, sí hay algo que Evangelion y muchos otros manga como Devilman o Bastard! solo podrían encontrar en el cristianismo: las profecías apocalípticas. Los japoneses, acostumbrados a todo tipo de desastres naturales o bélicos, gustan particularmente de jugar a darse miedo proyectarse en el fin de los tiempos. Y no les basta con un colapso masivo pero relativo de la civilización: exigen un apocalipsis absoluto de tintes bíblicos.  Shinji o Akira bañándose en el océano de sangre en el que se ha convertido la tierra. “Wouldn’t it be better if everyone would just die?”

5 comentarios sobre “Cristianismos (キリスト教 / kuristokyou)

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  1. Muy buena nota. Hace poco lei algo sobre las obras que se usaron para evangelizar en japon, creo q tenian alguna similitud a las q se usaron e América.
    Evangelion (que sigue siendo mi anime favorito) supo beber más que del cristianismo q Japon ya conocia por la globalización , del lado B del mismo, de los libros prohibidos y ocultos (algo similar a lo q señalas con el Ero). Lilith, los ángeles, el apocalipsis no como una catastrofe sino como la segunda llegada del hijo de dios (¿kaworu?). Esa serie desperto en mi más interes por el cristianismo q la practica familiar.
    Pd. Yo le daria menos fuerza a las palabras del director de animación, la cabeza ahi era Anno, por lejos

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  2. Ey! Gracias por los ánimos. La cosa es que, a mí entender, estos apocalipsis pseudo bíblicos en los anime están reinterpretados alla japonesa. Siempre tienen algo de la rueda eterna del destruir y crear, destruir y crear, que a parte de en algún libro B que comentas, no tiene nada que ver con el apocalipsis cristiano. Que es el fin, y punto 😅 obviamente Anno sabe un montón de símbolos esotéricos cristianos, pero creo que los usa más por su poder individual de evocación que buscando una cosmogonía coherente (que pintan allí la lanza o los ordenadores magos?), Y aún menos una cosmogonía con una visión de las cosas realmente cristiana 😅 bueno, igualmente está claro que no vamos a resolver aquí nada de Evangelion 🤣🤣🤣 a ver la nueva película que tal…

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    1. Sí! Però allí también, las referencias cristianas de un ghost on the shell me parecen diluirse al final en una especie de visión más budista, como la conciencia de la “chica” (no me acuerdo del nombre 😅) se diluye en una gran conciencia. Es que esta imagen es súper budista!

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